Es aquella que tiene simultáneamente origen español e hispanoamericano.
La
influencia de ambas gastronomías queda patente en el caso de la cocina
criolla centroamericana, colombiana, ecuatoriana, venezolana, peruana,
mexicana, boliviana o chilena.
La comida criolla es aquella que se prepara con ingredientes primarios locales como papa, jitomate o maíz, sembrados y cosechados en su lugar de origen. Hay variedades de comidas criollas como el asado o las empanadas.
No tienen características criollas las gastronomías de Brasil, Argentina o Uruguay por la mayor influencia de la presencia de la inmigración portuguesa e italiana.
La
cocina criolla se entiende, casi siempre, como sinónimo de cocina
peruana; esta es una de las más variadas del mundo. Pero como en el
extranjero no se reconoce esta riqueza, nuestro deber es difundirla,
ponerla de moda y hacerla competitiva con las más representativas del
mundo. La mejor forma de saborear la cocina peruana en todos sus
estilos es recurriendo al piqueo o al buffet. De esta manera, degustamos
variedad y convertimos el acontecimiento en toda una fiesta para el
paladar y el recuerdo. Imagínese lo siguiente: un día soleado, un patio
grande y florido, un pisco sour frío y doble o chilcanos y cocteles
preparados con diferentes piscos (propios de las parras del Perú). En
plena frío y doble o una algarrobina suave y espumosa,variedad de
chilcanos y cocteles preparados con diferentes piscos (propios de las
parras del Perú). En plena alegría, se degustan piqueos como causas de
mil rellenos, papas (amarilla, peruanita, blanca y huayro) untadas con
cremas (de ocopa, huancaína y rocoto), anticuchos de corazón enamorado,
escabeche de bonito o corvina y chicharrones con ají de huevo. Asimismo,
un buen buffet nos ofrece arroz con pato preparado con cerveza negra y
chicha de jora, ají de gallina con aderezo de pecanas y queso, carapulca
al mejor estilo moreno, tacu tacu de frejol canario, seco de res con
carne de pecho y guarnecido con frejoles escabechados, cau cau de
mondongo, tamalitos verdes, pasteles de choclo y yuca, etc. Los postres
como alfajores, tortas, queques, picarones, mazamorras, ponderaciones y
maná nos hacen pensar que Dios es peruano. Como vemos, la mesa está
llena de las glorias de nuestra magnífica comida, que ya tiene edad
madura y parámetros fijos pero aún se puede perfeccionar y depurar más.
Las canciones siempre acompañan la comida criolla, pues se oyen los
clásicos valses criollos de Chabuca Granda y de otros padres del
criollismo. La cocina criolla posee un estilo muy propio: pertenece
al ritmo y sabor del matiz mulato, herencia de lo indígena y español con
sabores e influencia de moro, negro, mestizo, blanco y asiático. Muchos
sabores como para no olvidar nunca. Es vagamente parecida a la gastronomía cajún por los ingredientes (como la santísima trinidad),
pero con la importante distinción de que la cocina cajún surgió de la
tradición francesa más rústica y provinciana adaptada por los acadianos a los ingredientes de la región, mientras la cocina de los criollos de Luisiana tendieron
más hacia estilos europeos clásicos adaptados a los alimentos locales.
Hablando en general, la influencia francesa en la cocina cajún procede
de diversas cocinas francesas de regiones agricultoras, mientras la
cocina criolla evolucionó en las casas de aristócratas adinerados, o de
quienes imitaban su modo de vida. Aunque en la actualidad la cocina
criolla está estrechamente identificada con la cultura de Nueva Orleans,
gran parte de ella procede de las plantaciones de los estados a los que
eran tan afines los criollos de antes de la Guerra Civil.1 (A pesar de sus raíces aristocráticas francesas, la cocina criolla no incluye elgarde manger ni otros estilos extremadamente fastuosos de la cocina parisina clásica.)
La influencia española, portuguesa y canaria sobre la cocina criolla aparece en los pimientos,
en el amplio uso de zumo de cítricos en las marinadas, en la gran
importancia del arroz y en la introducción de las judías. Los hispanos y
los italianos también usaban tomates exhaustivamente, ingrediente que
no había sido frecuente en la época francese anterior. La pasta y las
salsas de tomate llegaron durante la época en que Nueva Orleans fue un
destino popular para los inmigrantes italianos y griegos
(aproximadamente entre 1815 y 1925). Muchos italianos se hicieron
tenderos, panaderos, fabricantes de queso y horticultores, e influyeron
así sobre la cocina criolla de Nueva Orleans y alrededores. Las
influencias africana e india, que fueron importantes, se debieron a
muchos de los sirvientes eran afroamericanos o asiáticos, como muchos de
los cocineros de restaurantes y cafeterías.
Los primeros libros de cocina criolla franceses, portugueses y españoles datan de la época anterior a la compra de la Luisiana. El primer libro de cocina criolla en inglés fue La
Cuisine Creole: A Collection of Culinary Recipes, From Leading Chefs
and Noted Creole Housewives, Who Have Made New Orleans Famous For Its
Cuisine (‘La cocina criolla: una colección de recetas culinarias de
importantes cocineros y renombradas amas de casa criollas, que han hecho
a Nueva Orleans famosa por su cocina’), escrito por Lafcadio Hearn y publicado en 1885.
En esta época en que la cocina criolla ya era un estilo regional
identificable y reconocido fuera de Luisiana: por ejemplo, un menú de
1882 de un hotel de Florida actualmente en la Biblioteca Pública de Nueva York incluía Chicken Saute, á la Creole (‘pollo salteado a la criolla’).2
Desde los años 1980, la influencia cajún se volvió importante, estimulada por el popular cocinero Paul Prudhomme.
Surgió un interés nacional por la gastronomía cajún, y muchos turistas
fueron a Nueva Orleans experando hallar cocina cajún allí (sin saber que
la ciudad estaba cultural y geográficamente separada de la Acadiana), por lo que diversos emprendedores abrieron o reformaron restaurantes para cubrir esta demanda.
Con el auge de la cocina sureña estadounidense en los años 1980, empezó a surgir una nueva cocina criolla (Nouvelle Creole).
Este movimiento se caracteriza en parte por el renovado énfasis en los
ingredientes frescos y las recetas más ligeras, y en parte por la
influencia de otras tradiciones culinarias, incluyendo la cajún, la del
sur y suroeste de Estados Unidos, y en menor medida por la del sureste
asiático. Mientras la moda de la comida cajún terminó pasando, la nueva
cocina criolla ha seguido siendo una fuerza predominante en la mayoría
de los principales restaurantes de Nueva Orleans.